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ARTABÁN: EL CUARTO REY MAGO


ARTABÁN: EL CUARTO REY MAGO

Aunque la inmensa mayoría de la gente desconoce que los tres Reyes Magos fueran cuatro, o incluso más (existen creencias antiguas que indican que pudieron ser siete o doce), la verdad es que hasta la fecha se desconoce el número exacto. Se considera que fueron tres por un decreto del papa León I, llegando a esa conclusión por el hecho de que los presentes que entregaron a Jesús fueron tres: oro, incienso y mirra. Así mismo, un mosaico en una iglesia italiana (en Rávena) describe a tres personas ataviadas con trajes persas adorando a una virgen y su hijo, a la vez que entregarían regalos, existiendo encima la leyenda con lo que hoy conocemos el nombre de los tres Reyes Magos: Gaspar, Melchior y Balthassar.
No existen evidencias de la existencia de un cuarto Rey Mago, aunque el folclore y la literatura han popularizado el tema. Ciertamente, creencias antiguas hablan de que el número de reyes era superior a tres.
La leyenda o misterio del cuarto Rey Mago es complejo, ya que existen pocos datos relacionados con estos personajes histórico-religiosos, y debemos imbuirnos en la literatura para conocer de dónde proviene el mito del cuarto Rey Mago. La obra del escritor estadounidense Henry Van Dike (teólogo presbiteriano, por cierto) de 1896, titulada The Other Wise Man (el otro hombre sabio) trata sobre el viaje de Artabán, el cuarto Rey Mago (hombre sabio, pues en aquella época mago significaba sabio), hasta Judea para adorar al hijo de Dios.
El relato describe que Artabán (nombre proveniente del persa) quedó con los otros tres reyes en el zigurat de Borsippa. Guiado por las estrellas debido a sus conocimientos en astrología, Artabán portaba consigo tres piedras preciosas como ofrenda al niño Jesús: un diamante de la isla de Méroe, un jaspe de Chipre (algunas traducciones hablan de una perla) y un rubí de Sirtes. Pero de camino a Borsippa Artabán se cruzó con un anciano herido y atracado por bandidos, que se aquejaba de las heridas y lloraba por haberlo perdido todo. Artabán se apiadó de él y le curó las heridas y le ofreció el diamante para poder vivir el resto de sus días como un hombre rico y libre. Esto le llevó varios días a Artabán, razón por la cual llegó tarde a Borsippa, partiendo el resto de los reyes sin él. Debido a ello Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron primero a su destino y pudieron conocer al mesías. Artabán llegó tarde y en un momento complicado, pues justo entró en Judea cuando se producían los asesinatos de niños menores de dos años mandado por Herodes. Artabán observó a un soldado a punto de asesinar a un bebé y le ofreció el rubí, pero a pesar que salvó la vida al bebé, otros soldados lo detuvieron por ir en contra de la voluntad de Herodes.
Artabán pasó treinta años en prisión, años en los que escuchaba fascinantes historias de los prodigios de un nuevo mesías. Una vez puesto en libertad Artabán intentó ofrecerle el jaspe que le quedaba a aquel que consideraba el hijo de Dios al que treinta años antes había ido a adorar. Las noticias de la crucifixión de Jesús lo llevaron al Gólgota, pero de camino observó como una niña era vendida por su padre para pagar unas deudas (diversas traducciones hablan de un juicio) y con el jaspe compró su libertad. Sin ofrendas para donar, Artabán, triste y decaído, se sentó en las escalinatas de un templo y entró en una ensoñación. Tras la muerte de Jesús en la cruz tembló la tierra, se abrieron los sepulcros y los muertos resucitaron, cayendo los muros de la ciudad y derrumbándose los templos.
Artabán escuchó susurrante una voz que le dijo:

"Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste".

Artabán acertó en preguntar a aquella voz:

"¿Cuándo hice yo esas cosas?".

Recibiendo por respuesta:

"Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mí".

Tras aquello, cuenta la leyenda y el folclore que Artabán acompañó a Jesús al Cielo.

Cabe indicar que, al igual que el resto de Reyes Magos, las pruebas y documentación sobre su existencia son casi nulos; a parte de los Evangelios de San Mateo o de los Evangelios apócrifos, y del relato de Van Dyke, no existe ningún relato que evidencie su existencia. Debemos tener presente que durante los primeros años del cristianismo, los apóstoles y todo seguidor de la nueva fe cristiana eran severamente perseguidos, y poco se conserva de aquella época infructuosa. Y tanto la leyenda de los tres Reyes Magos como la de Artabán son meras especulaciones basadas en creencias transformadas durante siglos.
Pero como en todas las leyendas, un relativo toque de misterio y una dosis suficiente de fantasía e historia, hacen del mito del Rey Mago Artabán un relato interesante. Quién sabe, puede que algún día dispongamos de más evidencias sobre los tres (o cuatro) sabios de Oriente que cruzaron el desierto para adorar a un recién nacido.

Publicado por logotipedia_
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curiosidades, religión, misterios

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